05/10/2014

« Nos iría a todos mucho mejor si hubiera más humanidad en el mundo empresarial »

Entrevista a Micaela Gárriz, Presidenta del Hospital San Francisco de Asís

Entrevista de Juan D. Carvajal publicada en el suplemento "Tu Economía" del diario « La Razón ».
Foto: Cristina Bejarano.

La hermana Micaela preside el Hospital San Francisco de Asís. Se enfrenta a los mismos problemas que cualquier directivo empresarial español, pero lo hace con una visión y un espíritu totalmente diferentes. La palabra servicio no deja de salir de su boca. Apuesta por un trabajo más humano y hace hincapié en que «estamos aquí para curar y cuidar».

¿Le resulta costoso compatibilizar una gestión económica exitosa con la defensa de los principios y valores cristianos?

La nuestra es una institución sin ánimo de lucro y, por tanto, su finalidad no es obtener un beneficio, sino prestar un servicio acorde a nuestros principios. Evidentemente, para poder hacerlo y mantener la labor que se lleva a cabo en las misiones, el resultado económico tiene que ser positivo. La diferencia estriba en que ese beneficio no es un fin, sino un medio que nos permite dar una atención de calidad con la tecnología más avanzada y los profesionales más cualificados, en unas instalaciones en las que los pacientes puedan sentirse a gusto.

¿Ha tenido que optar en alguna ocasión por un número rojo por coherencia entre su pensar y su quehacer?

Sí, sin dudarlo y todas las veces que haga falta. Cuando un paciente necesita de nuestra atención y está en juego su vida o su bienestar futuro, no podemos plantearnos si vamos a cobrar o no. A veces sabemos de antemano que no va a pagar, pero es que estamos aquí para curar y cuidar.

¿Echa de menos en el mundo de la empresa más humanidad?

¡¡¡Sííííí!!! Y lo bien que nos iría a todos... Nunca debemos olvidar que trabajamos con personas, tratamos a personas y curamos a personas.

¿Cuáles deben ser a su juicio los ejes vertebradores de una política de recursos humanos equilibrada?

Aquellos que permitan, sobre todo, mantener el equilibrio entre su vida personal -en primer lugar- y su vida profesional. Lo primero es facilitar la conciliación. Después, naturalmente, los profesionales tienen que estar al día en su formación, en las tecnologías más vanguardistas, en los nuevas tratamientos, con el fin de dar una atención de máxima calidad... Y la carrera profesional: tienen que tener la posibilidad de crecer personal y profesionalmente, y poder desarrollar aquí sus objetivos. Si queremos tener buenos profesionales, tenemos que apoyarles en el camino.

¿Se ha sorprendido alguna vez contemplando a algún trabajador del hospital como un número o como un coste en lugar de una persona?

Rotundamente no.

¿Cuesta mucho mantener un hospital privado a flote?

Ya lo creo... Son instalaciones en las que hay que invertir continuamente. Lo podemos lograr gracias al trabajo de un gran equipo de profesionales y del consejo de administración.

¿Es tratada justamente la sanidad privada en España? ¿Le molesta que a veces se vea como un mero negocio?

Sí. Me molesta y mucho, porque ahora parece que si gestionas un hospital privado estás haciendo negocio con la salud de la gente, y no es así. Prestamos un servicio que es perfectamente complementario con la sanidad pública. De hecho, la sanidad pública y la privada tienen ya una larga trayectoria de colaboración, que es lo que ha contribuido en parte a hacer sostenible un sistema sanitario como el nuestro que es universal y solidario, ¡no lo olvidemos!

¿Le ha producido alguna herida la crisis al centro sanitario que preside?

En la etapa más dura de la crisis, nos propusimos prioritariamente no perder puestos de trabajo y quisimos transmitirlo a nuestro personal para que se sintieran tranquilos y seguros. Nos reunimos con todos los profesionales en grupos reducidos, les explicamos el espíritu con el que trabajamos y nuestra firme decisión de no tocar ni el empleo ni los salarios. Los directivos tuvimos que buscar vías alternativas para traer más actividad al hospital y, aunque se han reducido los beneficios, hemos incrementado la plantilla.

¿Por qué impulsaron la creación de Hospitales Católicos de Madrid?

Hemos tratado de crear un espacio de entendimiento común en el que aunar la experiencia de los hospitales que son de titularidad religiosa, en la línea del proceso natural en el que se están produciendo otras uniones de hospitales privados. Evidentemente, la unión hace la fuerza y esta cooperación e intercambios de experiencias nos tienen que hacer más fuertes en situaciones complicadas como la crisis que estamos pasando, por ejemplo.

¿La gestión del hospital es para usted una labor más propia de su vocación o un trabajo profesional en el que también puede desarrollar su misión religiosa?

Si hablamos de la gestión de este hospital, es una misión propia de mi vocación, porque su finalidad hospital es prestar un servicio a los pacientes, al servicio de la vida y la esperanza

Estuvo 17 años en Corea, una estancia que le ha llevado a poner en cuestión muchos principios propios de la cultura occidental. ¿Cuáles?

Pues mira, de mi experiencia en Oriente, aprendí algo muy positivo de su cultura: la búsqueda de la armonía y el respeto por encima de un posible conflicto en las relaciones personales, aspectos que tratamos de reflejar en la actuación de nuestros profesionales.

Si a las mujeres les cuesta abrirse paso y sobrevivir en las cumbres del mundo empresarial, a una monja como usted... ¿Una lucha de titanes?

La verdad es que no me siento de menos. Nunca me he sentido así. Quizá porque en mi etapa de ecónoma general del Instituto de las Franciscanas Misioneras de María, cuando la institución contaba con 9.000 hermanas repartidas en 76 países, me relacionaba con numerosos asesores y profesionales del campo financiero. He tratado siempre de presentarme con naturalidad y no he ocultado nunca mi identidad religiosa, convencida de que, desde mis convicciones basadas en los criterios éticos exigidos en mi instituto, puedo aportar algo válido para la gestión de Ios bienes, en particular los de mi familia religiosa.

 

 

El perfil

Micaela Gárriz es una mujer fuerte y segura de si misma, aunque aparentemente tímida. Responde con firmeza, aunque no dogmáticamente. Hermana del Instituto de las Franciscanas Misioneras de María, preside el Hospital San Francisco de Asís desde 2011. Su misión la tiene clara: «asegurar que se mantiene el espíritu de nuestra ubre y la gestión sea acorde a las necesidades, en este caso, de eficiencia y tecnología». Para ella, el beneficia económico de la empresa no es un fin, sino un medio. Diplomada en Administración, habla cuatro idiomas. Ha vivido 17 años en Corea donde «me abrí muchísimo a una cultura muy distinta, que me hizo cuestionar muchos valores propios de la nuestra».